CON EL OÍDO EN TIERRA

CON EL OÍDO EN TIERRA
Hay autores que nos dejan herencias imborrables. Elías Cedeño Jerves nos entregó el pasillo "Manabí"; sin embargo, su poesía es enriquecedora y variada. Los títulos que presentamos así lo demuestran. Recomendado para dejar prejuicios sobre la producción literaria en el Ecuador.
About the Book

Para formarse una clara imagen de lo que fue, Elías Cedeño Jerves, basta únicamente escucharlo a sí mismo cuando dice:

AUTORETRATO

¿Ves aquel hombre pálido, enigmático

que ambula y monologa sin cesar,

sombrío, melancólico y apático

que pasa y saluda sin mirar?…

¿Que medita, que sueña, que interroga

a la tierra, al espacio, al más allá

y aguarda de una pálida galaxia,

la respuesta que nunca llegará?…

¿Ves aquel hombre?…

¿Ves aquel hombre?… ¡Bien…! No le preguntes

de dónde viene, para dónde va,

ni trates de saber cuál es su nombre

pues, de seguro, el mismo ignorará.

Quien es y lo que ansía…

Su historia hace siglos que olvidé

y ese tipo enigmático y huraño,

herido del dolor y el desengaño…

ese tipo, soy yo!

About the Author
Elías Cedeño Jerves

Nació el 6 de enero de 1902, en Rocafuerte, provincia de Manabí, y falleció el 8 de junio de 1971.
Con solamente su poema “Manabí puede ser identificado como un exponente de esta tierra hermosa y bravía, montañosa y marina, un exponente de la autoeducación, de la sensibilidad lírica innata y de la valía de un hombre del pueblo frente a los avatares vitales. La producción en referencia ya es clásica no obtante que fue escrita en 1935 en Guayaquil, y puesta en música por Francisco Paredes Herrera que llevó al pentagrama también otros poemas de Cedeño Jerves, su fraternal amigo.
Bohemio empedernido, cantor de la nostalgia, de las motivaciones patrias, de las ciudades y de los pueblos, de presencias y de lejanías, de los arreboles del mar y de la rueca que surte el hilo para que la “hilandera” teja el manto de la historia. Su vida es de canto y de tristeza, de sugerencias válidas para comprender la real situación del artista en un medio como el nuestro. Frondosa fue su producción brotada desde el punto mismo del contrapunto costeño. Trabajó en labores agrícolas para conseguir con dignidad el pan que a veces se nos presenta tan amargo. Una vida interesante, a no dudarlo, cuyos frutos fueron centenares de composiciones en verso, ardencia literal venida directamente desde la Alfarada, los poemarios que se publicaron “Acuarelas manabitas” y “Por todos los caminos”. Quedaron inéditos “La voz de la sangre y los que se fueron”. Ejerció el magisterio primario y con vehemencia cultivó el canto lírico y épico.
(Tomado de la obra “Diccionario de la Literatura Ecuatoriana “Tomo 1, por los hermanos Franklin y Leonardo Barriga López, Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, Guayaquil, 1980)

 

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