LOS POETAS SE VAN

LOS POETAS SE VAN
Hay autores que nos dejan herencias imborrables, Elías Cedeño Jerves nos entregó el pasillo "Manabí"; sin embargo, su poesía es enriquecedora y variada. Los títulos que presentamos así lo demuestran. Recomendado para dejar prejuicios sobre la producción literaria en el Ecuador.
About the Book

La presente obra “Los Poetas se van”, de Antonio Elías Cedeño Ocampo, quien honra el talento de su progenitor y enriquece el acervo cultural de la provincia, la nación y el mundo entero, al compartir su obra con varios poemas inéditos, que al salir a la luz despertarán la sensibilida de las nuevas generaciones.

Con sus emblemáticos versos elevó la identidad manabita, desde su profunda raíz telúrica al horizonte universal de lo sublime. Poeta humanista de honda conceptuación y elaborado verso. Dotado de sutil inteligencia y penetrante contemplación, desentrañó con sabiduría la escencia de cada instante vivido. Hombre de inspiración trascendente que supo entender la angustia y la serenidad para dar contenido a la rima. La vida cotidiana, lo mismo que la inusitada circunstancia, incitaron su ímpetu creativo para transmitir con sngular ingenio lo inefable y misterioso del corazón humano.

Dr. César Augusto Alarcón Cossta

 

About the Author
Elías Cedeño Jerves

Nació el 6 de enero de 1902, en Rocafuerte, provincia de Manabí, y falleció el 8 de junio de 1971.
Con solamente su poema “Manabí puede ser identificado como un exponente de esta tierra hermosa y bravía, montañosa y marina, un exponente de la autoeducación, de la sensibilidad lírica innata y de la valía de un hombre del pueblo frente a los avatares vitales. La producción en referencia ya es clásica no obtante que fue escrita en 1935 en Guayaquil, y puesta en música por Francisco Paredes Herrera que llevó al pentagrama también otros poemas de Cedeño Jerves, su fraternal amigo.
Bohemio empedernido, cantor de la nostalgia, de las motivaciones patrias, de las ciudades y de los pueblos, de presencias y de lejanías, de los arreboles del mar y de la rueca que surte el hilo para que la “hilandera” teja el manto de la historia. Su vida es de canto y de tristeza, de sugerencias válidas para comprender la real situación del artista en un medio como el nuestro. Frondosa fue su producción brotada desde el punto mismo del contrapunto costeño. Trabajó en labores agrícolas para conseguir con dignidad el pan que a veces se nos presenta tan amargo. Una vida interesante, a no dudarlo, cuyos frutos fueron centenares de composiciones en verso, ardencia literal venida directamente desde la Alfarada, los poemarios que se publicaron “Acuarelas manabitas” y “Por todos los caminos”. Quedaron inéditos “La voz de la sangre y los que se fueron”. Ejerció el magisterio primario y con vehemencia cultivó el canto lírico y épico.
(Tomado de la obra “Diccionario de la Literatura Ecuatoriana “Tomo 1, por los hermanos Franklin y Leonardo Barriga López, Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, Guayaquil, 1980)

 

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