Los grandes muertos se van pero retornan. Hay voces que los llaman y ellos acuden. Tal ocurre ahora con Jaime Roldós Aguilera, elegido Presidente de la República del Ecuador con abrumadora y fervorosa votación en 1979, y asesinado antes de cumplir dos años de mandato, el 24 de Mayo de 1981. ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde se ocultan —si viven y se ocultan— los cerebros del crimen, los ejecutores, los cómplices, los encubridores? ¿Qué poderes secretos hicieron posible que el horrendo magnicidio, con su cosecha de numerosas víctimas, fuera burlado o escondido por la justicia durante 33 años?
Y al presente ya han transcurrido 44 años del magnicidio y este libro continua siendo leido, analisado, requerido, ya que ayuda a comprender a más del horrendo asesinato del presidente y su comitiva, 11 personas, la confabulación interna y externa que se fraguó para cortar de raíz una posición política que beneficia al Ecuador y América Latina.



